home Editoriales, Nacionales Emocionante victoria del América, América 2-1 Guadalajara.

Emocionante victoria del América, América 2-1 Guadalajara.

El día de hoy, domingo 13 de marzo, se jugó una edición más del clásico mexicano, América-Chivas, donde las águilas vencieron al rebaño sagrado, en un emocionante, vibrante y aguerrido partido, por marcador de 2-1. Sin duda, el mejor partido de la jornada 10 y el mejor clásico nacional en las últimas 3 temporadas.

Con el estadio prácticamente lleno, la presión del descenso para los tapatíos y la desesperante inefectividad del América, comenzó el encuentro tan esperado por lo aficionados al fútbol mexicano. Desde el primer instante del partido, el Guadalajara mostró superioridad, empezando desde las tribunas, donde se vivió la parte más emocionante del encuentro, pues el ambiente fue simplemente espectacular.

En la cancha, las chivas se apoderaron del medio campo, sin el “Gullit” Peña, pero con el “conejito” Brizuela y Orbelín Pineda, como estandartes y factores para el desenvolvimiento pleno del sistema de juego del rebaño, en la zona de ataque y en la zona de creación. Al minuto 2′, el rebaño consigue su primer tiro de esquina y al minuto 4′, un tiro libre, ambos cobros fueron ejecutados de mala manera, pero el dominio chiva era claro. 

Sin embargo, el América intentó reponerse, como siempre, guiados por el cerebro del conjunto de Coapa, Rubens Samueza, pero aún y con la creatividad y picardía de “Sambu”, las águilas no conseguían superar los 3/4 de cancha, pues la defensa tapatía estaba ordenada y bien parada. Para el minuto 14′, la indisciplina cobró factura (como de costumbre) en la saga americanista, regalando un tiro libre más.

Minuto 15′, cobra el tiro de esquina, un rebote y el balón termina en los pies de Brizuela, se acomoda, tira y ¡GOL!… anulado, mal anulado por cierto. Osmar Mares, lateral izquierdo del América, habilitó al “conejito”, pero la presión del clásico puso nervioso al silbante. Nacho Ambriz, camina, voltea, grita, se toma del pelo, reclama al cuarto arbitro, pero no dirige, no orienta. Es un hecho, a pesar del buen resultado de hoy, el América va por mal camino.

Andrés Andrade, hace lo que puede, conduce, toca, pero tampoco encuentra espacios para desbordar, el excelente trabajo defensivo de Carlos Salcedo no lo permite, pero, sin importar eso, al minuto 21′, Andrade saca el primer disparo a favor de las águilas, aunque desviado y sin peligro.

Terminó el primer tiempo y el marcador no se movió. Con un América apagado, sin inspiración y sin argumentos, las chivas se confiaron, se sintieron seguras y salieron a terminar con el partido, desde el primer minuto del segundo tiempo. Al minuto 48′, el encuentro seguía como termino el primer tiempo, el dominio chiva era claro. Nacho Ambríz no hizo movimientos, la cara de angustia y desesperación era inevitable, casi casi quería decir “¡OH! y ahora, ¿Quien podrá defendernos?”.

Al minuto 48′, Oribe Peralta pelea un balón dividido por aire, gana y baja el esférico con el pecho para un Darwin Quintero encarrerado, la espera, la mide, no la piensa, dispara y ¡GOL!, gol americanista. Quintero no había aparecido en todo el primer tiempo, pero “no contábamos con su astucia” y se mostró en el segundo, jugando uno de sus mejores partidos, desde que está en el América.

El juego dio un giro de 360º, y ahora era el América el dominador de la pelota y el medio campo. Se asentaron Osvaldo Martínez y el “Chepe” Guerrero, y comenzaron a generar jugadas de peligro. 10 minutos después del gol de Darwin, el conjunto de Coapa encontró espacios por las bandas, ante la desconcentración de la defensa Chiva, Rubens Sambueza toma el balón por la banda izquierda, desborda, se quita a un defensa, mete el centro, encuentra a Oribe Peralta, quien remata sólo dentro del área chica y ¡GOL!, ¡gol del América!.

Los tapatíos bajaron la guardia, regalaron la iniciativa y la experiencia e inteligencia de Sambueza y Peralta los pusieron en evidencia. Parecía que íbamos a presenciar una masacre en el Omnilife, pero, la gente, los aficionados de hueso colorado, apoyaron y no dejaron de entonar los cánticos que repusieron el estado de ánimo, de unas chivas que parecían derrotadas.

Para el minuto 69′, Paolo Goltz fue expulsado del partido… sí, otra vez él. La indisciplina del defensor americanista, opaca todo lo bueno que pueda tener, futbolísticamente hablando. Tras la expulsión de Goltz, Ambríz quizó componer el juego, metiendo a un defensa más, para cuidar el resultado. En artículos anteriores, hemos criticado la mentalidad conformista de entrenadores como Memo Vázquez y Tomás Boy, hoy, criticamos la de Ambríz y si no lo destituyen pronto de su cargo, los aficionados americanistas se quedaran sin título una temporada más.

Teniendo las oportunidades para ponerle fin al encuentro, Nacho decidió sacar a Quintero y meter a Pimentel, a los 2 minutos cayó el gol de las chivas, por conducto de el Gullit Peña, quien había entrado para el segundo tiempo. Si te lo peguntabas, sí, cayó el gol por error de Pimentel.

Al minuto 88′, en un tiro de esquina, una vez más, Carlos Peña puso en aprietos a las águilas, al cabecear el centro, pero en el fondo estuvo Miguel Samudio para sacar de “la raya” el balón y evitar el gol del empate. ¡Gracias Miguel!

Al partido se le agregaron 7 minutos de compensación, algo insólito, pero correcto. Sin embargo, a las Chivas les falto contundencia. Si algo hay que destacar de este partido, es el ambiente, pues los aficionados hicieron su trabajo, apoyaron en todo momento y en ocasiones propiciaron la desconcentración de los jugadores del América. La recompensa para tan excelente afición, sería no descender, veremos si entienden eso los jugadores del rebaño y si lo entiende Jorge Vergara.

 

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